5/22/2006

Supersticiones

Recuerdo el primer torneo de poker que jugué. Estaba sentado en la mesa, y veía a algunos de mis amigos, quienes al comenzar el juego se convertirían en mis rivales, sacar objetos de sus bolsillos. Uno de ellos sacó una figurita de plástico, era un muñequito, un pato. Otro sacó de su cartera un dólar. Otro de ellos tenía fuertemente apretado entre sus dedos una piedra que aparentaba ser un cuarzo. Otro de los presentes comentaba que no se había afeitado, mientras que quien lo escuchaba le respondía que ese día había decidido usar su camiseta de la suerte.

El motivo. Como en todo juego de azar, la suerte juega un papel importante. Cada uno de ellos tenia su formula particular de atraer la buena suerte mediante el uso de artilugios o siguiendo patrones que, aparentemente, les había funcionado en anteriores oportunidades.

La superstición es eso. Es aquella creencia poco fundamentada, o sin fundamentos, contraria a la razón que el hombre da por sentado. A la final el torneo lo ganó alguien que no usaba ningún amuleto. Eso me demostró que las supersticiones solo sirven para volver paranoicas a las personas.

Se ha dicho que no se puede pasar por debajo de una escalera, mirarse en un espejo roto, pasar cerca de un gato negro, derramar sal, levantarte con el pie izquierdo, abrir un paraguas dentro de tu casa, dejar caer las tijeras al suelo con el pico abierto. Supuestamente, si haces alguna de esas cosas antes mencionadas, tendrás 7, 10 ó 25 años de mala suerte. Patrañas y solo eso.

Las supersticiones funcionan así: un día yo voy a comprar el periódico en el quiosco de siempre, pero en el trayecto veo siete carros blancos que pasan seguidos uno al otro. Al llegar al quiosco y preguntar por mi periódico el quiosquero me dice que no llegó el periódico ese día. Yo, sin argumento razonable alguno, llego a la conclusión de que existe una relación entre en el hecho de ver siete carros blancos seguidos una tras el otro y el hecho de que el periódico que compro todos los días no halla llegado al quiosco. A partir de ese momento mis días serán buenos o malos, dependiendo de si veo siete carros blancos seguidos o no.

En algunos casos existen acontecimientos enmarcados en el contexto de una superstición. Como lo es el caso de Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen, a.k.a. Barón Rojo, piloto de la primera guerra mundial, quien con solo un cuarto de siglo de edad, derribó más de 80 aviones. En una época donde las expectativas de vida de un piloto eran de 3 semanas y las maquinas voladoras eran construidas con lonas y cuerdas, abundaban las supersticiones para así estar seguros mientras volaban. Una de las supersticiones consistía en no dejarse fotografiar antes de alzar vuelo. En la mañana del 21 de abril de 1918 el Barón Rojo, antes de abordar su triplano, se puso a juguetear con un perro; mientras tanto un visitante del campo de aviación apuntó el objetivo de su cámara hacia aquella imagen del aviador jugueteando con un perro. Lamentablemente, para el Barón Rojo, la superstición se cumplió en su caso, ni siquiera él pudo burlarla.

O las supersticiones se cumplen o no son más que situaciones mitificadas por el colectivo. Yo me inclino más por la segundo opción. Y tu?
(PD: Anteriormente escribí sobre Murphy, y puede resultar para algunos contradictorio, que en este post expresé que las supersticiones para mí son unas patrañas. Pero más vale aclarar a tiempo. Las leyes de Murphy hacen referencia a que si algo puede salir mal, saldra mal. En estas leyes no se les atribuye la mala suerte a ningún hecho específico. Las supersticiones, por su parte, atribuyen la mala suerte a acciones específicas: martes 13, pasar debajo de una escalera; sin nungún razonamiento lógico.)

5 Comments:

At 5/22/2006 07:32:00 p.m., Blogger Gustavo Roo said...

No se porqué, pero no creo mucho en esas cosas, lo que te va a pasar te pasa y ya, sin necesidad de ese algo que posea un objeto

 
At 5/24/2006 09:29:00 a.m., Blogger Wari said...

Yo tampoco creo en eso, si fuese verdad yo andarìa empavadìsima porque mi hija se la pasa abriendo el paraguas dentro de la casa para jugar "a la playita" jajajajaja. Yo creo mas en la sugestiòn, si uno se la pasa pensando que todo te va a salir mal, pues te salen mal.
Gracias por visitarme, saluditos!! :)

 
At 5/24/2006 10:32:00 a.m., Blogger franceline said...

Hola gracias por lo visita!, ahora yo por aquí leyendo tus posts.
saludos!..
P.D. De que vuelan,vuelan... ;)..
jajajaj, es broma, no creo en nada de eso..

 
At 5/24/2006 01:50:00 p.m., Blogger EnigmasExpress /Gandica said...

La verdad que es un tema apasionante. Y a la vez es difícil lograr algún equilibrio entre ficción, supertición y otras ramas aparentemente dignas de estudio.
Por lo menos en el budismo y en la filosofía hindú existen algunas creencias sobre determinadas figuras geométricas llamadas mandalas que supuestamente tienen influencia en el medio ambiente. ¿Verdad mentira? Vaya uno a saber.
En el verdadero Fen Shui, a nivel de arquitectrua, se estudia mucho la construcción hacia determinados puntos geográficos. Incluso en las mismas iglesias los altares son colocados en determinada posición, que sería la correcta.
O sea cada cultura tiene en sí misma una serie de factores que podría pasar por superticiosos ¿Pero lo son en realidad?
Gran saludo.

 
At 5/24/2006 05:07:00 p.m., Blogger Blogadikto said...

Gracias por acercarte a mi blog.

Acá estoy yo, y me gustaría dejar mi opinión sobre el tema. Creo que toda superstición va acompañada de propias inseguridades, no pasar por debajo de una escalera por ejemplo, seria a mi criterio una inseguridad de lo que le podría pasar de malo si lo hiciera, creo que la fe y la creencia, en mi caso religioso, pueden mas que cualquier superstición. Un caso que me toco de cerca era una persona que no se iba a dormir sin antes de salir del baño encender y apagar la luz por lo menos una 10 veces. Los miedos nos hacen cometer actos impredecibles, pero por otro lado comprendo lo que produce en la otra persona.

Un saludo y estaré seguido por tu Blog.
Osvaldo.

 

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